jueves, 25 de octubre de 2012

CENTENARIO DEL ARQUITECTO BELAÚNDE TERRY: GOLPE, TERROR Y SARCASMO


Este año se cumple el centenario del arquitecto y ex presidente de la República, Fernando Belaúnde Terry .  No faltan los homenajes y una página del Dominical del Comercio. Fuera de ello, fue  un político que  hizo lo que pudo en su segundo mandato. No obstante, el imaginario humorístico  hizo trizas la imagen del  gobernante. Calzonudo, impotente, iluso  fueron los  tics  de  sus detractores,  pero el más doloroso, Belagogo  escrito en la segunda parte de las memorias de ese escritor faxsimil llamado Alfredo Bryce Echenique. Con todo, hoy  en su  centenario,  los medios de prensa le  rendirán pleitesía,   pero no  quienes se soplaron la sangre de Sendero Luminoso  y la crisis que hizo comer pescuezo de pollo a muchos, so pena de morir de inanición.

 
Mis primeras experiencias con la figura del arquitecto Belaúnde Terry  datan de su segundo gobierno,   vía la caricatura  de Alfredo  Marcos,  donde  nuestro presidente  aparecía  asentado en las nubes ; entonces,  no entendía  el mensaje del  dibujante.
Mi  padre   solo  me  hablaba  que estábamos mal   con el terrorismo y la inflación.  Los simbolismos y chacota   se sucedieron  en   los programas cómicos de entonces. Allí, se le representaba  como  un  abuelito  que hablaba sobre la marginal de la selva y adhería la lampa , el símbolo de su agrupación política.
Tras un esfuerzo cerebral concluí que   el tipo  hacía la del chavo-para usar la jerga de Trome-  osea era  ajeno a la mi…  y sangre  que  rodeaba  el país.
Algo que   reforzó  su   frase célebre o boutade   cuando afirmó que  Sendero Luminoso era solo un grupo  abigeos.
Abigeos que solo en Ayacucho causarían  la muerte de 10, 561 habitantes.
Pero tampoco culpemos  al arquitecto pues  el segundo capítulo con  García  lo superó con creces.  Belaúnde  era, según unos historiadores  “un caudillo carismático(… ) expresaba su pensamiento mediante frases  resonantes y soñadoras , pero  a veces enigmáticas” (1)
Por lo que había que entender lo entre apagones y la asquerosa lámpara de Petromax que enfermó de asma a un vecino.
 Años después de entregar la posta a García, desapareció del escenario.  Acción Popular, su agrupación  política fue decayendo  hasta desaparecer  en los noventa  y  junto con él, su inseparable Ministro, Manuel  Ulloa Elías, convertido en polvo por un fulminante  cáncer a la próstata.
La muerte de Violeta Correa su inseparable compañera,  entristeció al arquitecto y tiempo después falleció.
Quedará  en mi memoria   una infancia de apagones, música que hoy se escucha  y un gobernante  que afrontó  sin éxito  la masacre que se vivía.  Y  en el lado literario,  la ironía de Bayly en calificar  al  arquitecto  de impotente  en  la novela  “Los últimos días de  La Prensa” y el  siniestro Bryce de Belagogo en sus memorias  dardos “  Permiso para  sentir”.
Aun así el arquitecto  se yergue en el imaginario histórico  sobre dos nulidades  escriturales  que sólo  viven  de sus recuerdos.
Tomado de Contreras Carlos, Marcos Cueto. Historia del Perú contemporáneo, IEp, 2005. P 320.

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